Pals es un municipio de la comarca del Baix Empordà, conocido principalmente por su excepcional casco antiguo medieval, declarado Conjunto Histórico Artístico, y por sus extensos campos de arroz que dominan el paisaje de la llanura ampurdanesa. Es uno de los pueblos mejor conservados de la Costa Brava interior.
Los orígenes de Pals se remontan a la época romana, aunque la primera documentación escrita data del año 889 d.C., cuando se menciona el Castillo de Pals. El nombre proviene probablemente del latín palus, que significa marisma o pantano, haciendo referencia a las tierras bajas que lo rodean. Su momento de máximo esplendor se vivió durante la época medieval, cuando se construyó el recinto fortificado gótico que hoy en día se puede admirar. Tras la Guerra Civil Catalana (siglo XV), el castillo fue parcialmente derribado por orden real, y sus piedras se utilizaron para la reconstrucción de la iglesia y otros edificios del pueblo.
El corazón de Pals es su barrio gótico, un laberinto de calles empedradas, arcos de piedra y balcones floridos. Este recinto amurallado, perfectamente restaurado, transporta al visitante a la época medieval. Incluye la muralla, las torres de defensa y las antiguas casas señoriales.
Es el elemento más emblemático de Pals. Esta torre románica de planta circular es la única parte que se conserva en pie del antiguo Castillo de Pals. Recibe su nombre porque en su momento alojó el reloj municipal. Ofrece una vista imponente sobre el pueblo.
Situada en el centro del casco antiguo, la iglesia de Sant Pere es un edificio de origen románico (siglo X) que ha sufrido numerosas modificaciones a lo largo de los siglos, principalmente en estilo gótico. Se reconstruyó parcialmente utilizando piedras provenientes del derribo del castillo.
Este mirador, dedicado al célebre escritor ampurdanés Josep Pla, ofrece una de las vistas panorámicas más famosas de la comarca. Desde aquí se pueden contemplar los campos de arroz, el Macizo del Montgrí y, en días claros, las Islas Medes.
Antigua masía fortificada del siglo XV, restaurada y convertida en Casa de Cultura. Actualmente acoge el Museo de Arqueología Submarina y una colección de herramientas y utensilios del campo y de la vida tradicional catalana.
El entorno natural de Pals está definido por su proximidad a la costa y su ubicación en la llanura del Empordà. Los elementos más característicos son los campos de arroz, que conforman un paisaje agrícola único, especialmente durante los meses de primavera y verano, cuando están inundados o verdes. El municipio también cuenta con la Playa de Pals, una extensa playa de arena fina que se extiende desde la desembocadura del Ter hasta Begur. La zona es ideal para rutas de senderismo y cicloturismo (como las Rutas del Baix Empordà), conectando Pals con otros pueblos medievales como Peratallada y Ullastret, y ofreciendo acceso visual al Parque Natural del Montgrí, las Islas Medes y el Baix Ter.
Pals es accesible principalmente por carretera. La vía principal de acceso es la C-31. Se encuentra bien comunicado con otros municipios de la Costa Brava y con la capital de provincia, Girona. La estación de tren más cercana con servicios de larga distancia es Flaçà o Girona. Desde estos puntos, es necesario utilizar transporte privado o servicios de autobús locales para llegar al núcleo urbano de Pals.
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